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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Decremento agrario a causa de maíz transgénico: UNAM

La nación es centro de origen de 60 razas naturales y mil 200 variedades de maíz que se ven amenazadas por los productos elaborados a través de modernos procesos tecnológicos.

México, DF.- El campo sufre graves consecuencias a causa del maíz transgénico, que ha provocado el decremento de la agricultura en el país en diez por ciento y, de no resolverse, traerá consecuencias funestas para la alimentación de los mexicanos.

En la conferencia “Maíz y bioseguridad”, Dinah Rodríguez Chaurnet, del Instituto de Investigaciones Económicas e la UNAM, enumeró los antecedentes, causas y consecuencias de este problema que ha provocado pérdidas irremediables a nivel internacional.

En un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México expuso que esta cuestión se enmarca en la producción de alimentos transgénicos, que comenzó en los 90 y prometía erradicar el hambre en el mundo, por medio de comestibles creados a través de la biotecnología.

Los productos elaborados a través de estos modernos procesos tecnológicos se denominan Organismos Genéticamente Modificados y se les confieren nuevos rasgos por medio de un gen que los convierte en nuevas variedades, entre los que destacan el cultivo de maíz, algodón y hortalizas, agregó.

Desde el inicio de su industrialización se originó el debate sobre si causan efectos graves a la salud y al ecosistema, y si realmente benefician en términos económicos al país, detalló.

“Hoy se sabe que su empleo tiene graves consecuencias al medio ambiente y no desarrolla la riqueza en donde se promueve”, señaló.

En México se prohibió el cultivo de transgénicos; sin embargo, investigaciones recientes han encontrado evidencias de algunas características de este cereal en Oaxaca, Chiapas e incluso en la capital, pues también en Tláhuac, Milpa Alta y Magdalena Contreras se hallaron granos contaminados, reveló.

La nación es centro de origen de 60 razas naturales y mil 200 variedades de maíz que se ven amenazadas con los transgénicos, que le confieren características distintas, destacó Rodríguez Chaurenet.

Su cultivo se extiende a lo largo de todo el territorio y tiene múltiples variantes, aún cuando se ha argumentado que en algunas regiones no existe ninguna especie natural como en Chihuahua, Tamaulipas y Durango, donde se ha comprobado que tienen linajes exclusivos y sus derivaciones correspondientes, sostuvo.

La siembra alcanza 8.5 millones de hectáreas, que representan 50 por ciento del total de los campos sembrados del país, apuntó. De este porcentaje sólo 14 por ciento es de riego y el resto es de temporal, lo cual es un indicador de la eficiencia en las técnicas de cultivo.

Notimex

lunes, 29 de octubre de 2007

Aprobada, la siembra experimental de Maíz transgénico: Semarnat

El titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira Quesada, destacó que se tiene en agenda el tema del reglamento de Bioseguridad, el cual permitirá ser más cuidadoso y acotado en ese marco.

México, DF.- La siembra experimental de Maíz Genéticamente Modificado fue aprobada antes de que existiera la Ley de Bioseguridad, porque ya se tenían permisos especiales con un impacto ambiental muy claro.

En entrevista, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Rafael Elvira Quesada, destacó que se tiene en agenda el tema del reglamento de Bioseguridad, el cual permitirá ser más cuidadoso y acotado en ese marco.

“Pero seguimos en la línea, el reglamento tiene que estar terminado con los artículos que la Consejería Jurídica (de la Presidencia) y la Cibiogem” (Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados) han definido.

El funcionario federal aseveró que en ese documento, “se está contemplando un régimen especial de protección para el maíz y para los productores”.

“Son una serie de elementos no sólo de bioseguridad sino de protección real a quienes producen, cultivan, cruzan y mejoran este tipo de maíz, con la finalidad de tener una certeza prácticamente total de que vamos a conservar las razas criollas que tenemos en México”, expresó.

Además, se debe tener un análisis de riesgo para verificar que la siembra de un maíz no pueda afectar a poblaciones silvestres y por otro lado hacer el estudio caso por caso, pues no puede ser el mismo caso en Quintana Roo, en Oaxaca y Tamaulipas.

Asimismo, en el reglamento, dijo, se tiene que ir “paso a paso hacia lo grande”, a fin de verificar que no haya ningún impacto con el cultivo de los maíces genéticamente modificados.

Explicó que de esta forma, la temporalidad está establecida, ya que una vez que se tiene el resultado de las primeras cosechas, se determinará si no ha habido impacto y esto permitirá ir generando nuevas esferas o nuevas áreas de cultivo.

Notimex

Massive rise in Europe GM crops

By Tom Heap
BBC News

Figures published on Monday show the area planted with genetically modified crops in Europe has grown by 77% since last year.

This year more than 1,000 sq km (386 sq miles) of GM maize was harvested.

The biotech industry says this proves its products are appealing to farmers and are safe for the environment.

The only genetically modified crop grown widely in Europe is maize resistant to the corn borer - a moth larva which eats the stem.

The maize is cultivated for animal feed - not for human consumption.

Planted in Spain for the last 10 years, the maize is now proving popular in France where the acreage has tripled in a year and also in Germany and the Czech Republic.

Neither the pest nor the GM maize is found in Britain.

One thousand sq km (386 sq miles) is still a small fraction of the total farmed area of Europe and also tiny compared with the one million sq km (0.38 million sq miles) under GM around the world - an expanse four times the size of Britain.

Some environmental groups claim beneficial insects could also be harmed by the crop; and in France, President Nicolas Sarkozy has suspended all GM plantings until next year.

Clare Oxborrow is a Friends of the Earth food campaigner. She told the BBC that the increase in the area planted with GM crops should not be viewed as beneficial.

"The reality is, these crops have failed to deliver benefits, and more and more evidence is, in fact, coming to light showing that there are increased concerns about their environmental risks," she said.

"GM crops, GM industry is not competitive, it is not creating jobs, it is not creating any new environmental benefits, it's not accepted by consumers, and I think we need to take a long, hard look. These figures today are more about the industry trying to reassure its investors than any significant success."

But Julian Little, who chairs the Agricultural Biotech Council, an umbrella group that represents six major companies interested in the commercial use of GM crops, countered this point of view.

"For the first time in the European Union, there is over a 100,000 hectares of GM crops being grown, exploding yet another myth in the whole line of myths that said that GM crops don't work, GM crops will never be popular, GM crops will never be embraced in Europe.

"Year on year, we see increases in farmers excited about the technology, trying it - it works," he told BBC News.

martes, 18 de septiembre de 2007

La UNAM gana licitación para detectar entrada de productos transgénicos

El Pual se encargará de analizar muestras de maíz importado, sobre todo de EU.

Por: Emir Olivares Alonso

El Programa Universitario de Alimentos (Pual) de la UNAM se encargará de detectar la entrada de productos transgénicos al país, luego de ganar la licitación otorgada para lo anterior por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coprefis), fondos que serán manejados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

El trabajo de este órgano universitario consistirá en analizar muestras de maíz importado, principalmente de Estados Unidos, que el Sector Salud entregará a la UNAM para catalogarlos y proponer un sistema de verificación a las autoridades federales para productos de este tipo.

En entrevista, la coordinadora del Pual, Amanda Gálvez Mariscal, explicó que México tiene permitida la entrada a 17 variedades de maíz transgénico (amarillo, que en Estados Unidos se usa para alimento de ganado y producción de almidón y aceite, y no para consumo humano directo); pero no se descarta que por alguna de las ocho aduanas por las que ingresa ese producto “se cuelen” variedades no autorizadas, por lo que universitarios analizarán todos los tipos de maíz que se importen al país por el puerto de Veracruz principalmente y otros de entrada al país.

Subrayó que el principal riesgo de que ingresen gramíneas modificadas genéticamente no permitidas al territorio nacional, es que sus granos se usarán como semillas, o que por accidente los granos germinen de forma que las nuevas plantas se cruzarán con las variedades mexicanas, que, si bien podrían salir beneficiadas o tener efectos o neutros, también podrían resultar perjudicadas con esa cruza.

“El riesgo es que se combinen. No sabemos cuál es el peso del transgénico y la dificultad que podrían tener las plantas nativas para soportar este cambio a partir de una polinización que nunca podría darse en la naturaleza; bioquímicamente la planta se podría dañar, eso es lo que desconocemos, qué pueda suceder”, afirmó la especialista.

Por ello, Gálvez Mariscal subrayó que contrariamente a las voces que apoyan la siembra de maíz transgénico en territorio nacional, esta actividad debe darse sólo después del análisis de la bioseguridad ambiental y los riesgos que los organismos genéticamente modificados podrían tener en las plantas nativas, para “asegurarnos de que no les pasará nada”.

De ahí la importancia de las investigaciones que realizará el Pual, que se extenderán hasta mediados del próximo año, pues se capacitará a los técnicos del Sector Salud para que posteriormente la Federación se encargue de esos análisis.

Al respecto, señaló que en el Protocolo de Cartagena y el Convenio de Diversidad Biológica el gobierno mexicano se ha pronunciado por la reglamentación del movimiento transfronterizo de esas variedades de maíz; sobre todo se pronunció en contra de usar al maíz como un biorreactor para producir sustancias que no son comestibles y pondrían en riesgo sus características alimentarias; sin embargo, subrayó que en Estados Unidos “sí hay quien investigue, y quizás hasta lo manejan en forma negligente.

“El otro objetivo de la investigación es saber dónde estamos parados, porque en el momento en que echemos a andar todas estas metodologías seremos más capaces de defender el ingreso entrando maíces, que por ejemplo están produciendo vacunas y proteínas experimentales, plásticos biodegradables y productos que no son para comer, y aunque en Estados Unidos les parece maravillosa la idea porque allá sólo es alimento de ganado, en México el problema es que si alguien siembra esos granos el polen de las plantas puede transferir los transgenes a las plantas nativas mexicanas”.

Al respecto, la investigadora señaló que el problema ocurre porque el mexicano consume mucho maíz –385 gramos de al día, según diversos estudios–, “por lo que estaríamos más expuestos a los daños con estas variedades que no están diseñadas para comer y en México están desautorizadas”.

Gálvez Mariscal refirió que el maíz nixtamalizado es un producto rico en fibra y con altos niveles de calcio, por lo que el consumo que reflejan los estudios de más de 300 gramos diarios forma parte de una dieta tradicional como la mexicana, adecuada para los seres humanos saludables.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Maíz transgénico y descampesinización

Silvia Ribeiro*

Pese al claro rechazo al maíz transgénico por parte de la gran mayoría de la población, las trasnacionales que controlan el negocio siguen presionando para que se aprueben estos granos en México. Para ello prueban nuevas trampas y mentiras, a ver si alguna resulta. Si no, intentarán otros métodos, como hicieron para lograr que el Congreso apruebe una ley de bioseguridad (la Ley Monsanto) y luego una de certificación y comercialización de semillas, totalmente a su favor y en contra de los intereses nacionales.

Para las trasnacionales de los agro-transgénicos –que son las mismas que controlan el mercado mundial de semillas comerciales– es fundamental legalizar la contaminación transgénica en México a través del aval oficial para su siembra. México, por su alto consumo de maíz, es un mercado importante, sobre todo si todos usaran sus semillas.

Pero tienen un “problema”: más del 85 por ciento de los productores de maíz son campesinos, no quieren transgénicos y usan sus propias semillas. Incluso en los casos que estos campesinos usan híbridos, la mayoría son resultantes de la investigación pública y además, los “acriollan”, es decir, los adaptan y vuelven a sembrarlos.

Mirando las estrategias de las trasnacionales, apoyadas por leyes y políticas gubernamentales, parecería que la solución que pretenden dar a esto es terminar con los campesinos. A ver si así por fin dejan sus semillas y los que queden no tengan más opción que comprárselas a ellos.

Por un lado llevan una guerra mediática y demagógica con amenazas como “ya, muy pronto, el próximo mes o el siguiente” se aprobará la “experimentación” con maíz transgénico, que en realidad no se propone “experimentar” nada, sino abrir el canal para su comercialización.

Para decorar este escenario y ocultar el desprecio que tienen por el maíz nativo (del cual sacaron todas las variedades que hoy venden), las trasnacionales se consiguieron unos agricultores títere que se muestran negando alegremente lo mejor de su historia y su país. El libreto de este teatrito es el contrato de Monsanto con la CNC, que afirma crearán un banco de semillas de maíz nativo y al mismo tiempo promoverán la introducción de maíz transgénico. O sea, el zorro va a cuidar a las gallinas, abriendo una empresa de venta de pollos.

Aunque el proyecto es ridículo –por ejemplo dicen muy ufanos que “ya tienen 60 variedades”, cuando en México hay miles de variedades de maíz nativo en las comunidades campesinas– el papel al que se presta la CNC, no sólo es una traición, como lo han llamado los campesinos, sino una vergüenza nacional e internacional, de dimensiones históricas. Tomando el discurso que les dictan las transnacionales, dicen que es para que haya “opciones”. Pero no existe país en el mundo donde habiendo transgénicos no se haya contaminado. La contaminación es inevitable y por tanto intencional. Sirve a las empresas para crear situaciones de hecho y que todos tengan que primero aceptar los transgénicos, y ya legalizados, pagar por ellos. También dice la CNC que es “para conservar” las semillas porque otras instituciones no lo hacen. ¡Qué ignorancia! La diversidad del maíz no es la que puedan congelar en un banco, que de todos modos sí los hay públicos, sino la que existe en los campos, viva y alimentada en cada siembra, en cada intercambio, por las familias campesinas e indígenas.

Pero hay situaciones más peligrosas. Monsanto, por ejemplo, ha logrado en Veracruz –con la complicidad de Sedeso y la Fundación Miguel Alemán–, embarcar a grupos de campesinos a sembrar maíz híbrido, con la promesa de que sacarían mucha producción y les pagarían un precio más alto. Les dijeron que estaba “comprobado” que si usaban los agrotóxicos que vienen en el mismo paquete y trabajaban con tractores, obtendrían altos rendimientos, y que ellos comprarían la producción. Las instituciones nombradas prestaron millones de pesos para adquirir maquinaria e insumos. Como no podían llegar al volumen que puso Monsanto, los campesinos arrendaron tierras de vecinos. Pero, el rendimiento no fue el “comprobado” y para la cosecha de invierno 2007 les pagaron apenas 1.50 pesos por kilo, por debajo del precio pactado. Los campesinos quedaron endeudados y sin maíz para comer. Este tipo de experimentos o muy similares se repiten en otras partes del país.

A Monsanto y otras empresas con prácticas similares, les resultan un excelente negocio (venden sus semillas y agrotóxicos, no corren riesgo, las instituciones los subsidian). Además, Monsanto no es un productor de grano de maíz, sino de semillas, entonces este experimento parece más bien diseñado para probar la adaptación de sus variedades híbridas a los distintos climas y regiones del país, para luego convertirlas en transgénicos. Los costos del experimento, la tierra agotada, el trabajo mal pago, la contaminación con agrotóxicos y las deudas le quedan a los campesinos.

Las trasnacionales, los empresarios y muchas autoridades seguirán derrochando ingenio y dinero público para inventar maneras de expulsar a los campesinos y pueblos indígenas de la tierra. La lucha de resistencia, por lo tanto seguirá. Por todo ello no podemos olvidar que los campesinos siguen siendo la base real de la alimentación de todos. El tema no es “campesino”: es de todos.

*Investigadora del Grupo ETC

martes, 7 de agosto de 2007

Terrible, hallazgo de maíz transgénico sembrado en el DF: Greenpeace

Hasta ahora nadie sabe cómo llegó la siembra de semilla trasgénica en 2001 a la sierra de Oaxaca y ahora a suelo de conservación del Distrito Federal, dijo la vocera del grupo ecologista.

México, D.F.- El hallazgo de maíz transgénico sembrado en áreas de conservación dentro del Distrito Federal es una muestra de lo terrible que es la tecnología de los organismos genéticamente modificados, aseguró Arely Carreón, activista de Greenpeace-México.

Durante la siembra simbólica de maíz nativo en el Monumento a la Fundación de Tenochtitlán, la también vocera de la campaña “Sin maíz no hay país, pon a México en tu boca”, aseveró que hasta ahora nadie sabe cómo llegó la siembra de semilla trasgénica en 2001 a la sierra de Oaxaca y ahora a suelo de conservación del Distrito Federal.

Indicó que la siembra de estos organismos genéticamente modificados no resolverán la pobreza en el campo ni tampoco la escasez que pudiera darse de ese grano.

Lo anterior, luego de que artistas, activistas y funcionarios del gobierno capitalino asistieron a la siembra del maíz nativo mexicano, en protesta por las siembras del grano transgénico.

Arely Carreón dijo que con esta siembra se intenta conectar a los habitantes de las ciudades con la forma en que se produce su alimento fundamental, que es el maíz, así como para revalorar el trabajo de los campesinos nacionales.

En tanto, la secretaria del Medio Ambiente del Distrito Federal, Martha Delgado, destacó que el problema del campo trasciende y deteriora la productividad.

La funcionaria capitalina destacó que el campo es un problema de seguridad nacional, además de que en la ciudad de México se tiene un programa de apoyo al campo aunque “sabemos que no es todo lo que se necesitaría, pero sí tenemos otro tipo de oportunidades”.

Agregó que el Distrito Federal está comprometido con el campo y el tema del maíz es de particular interés, luego de que se localizó maíz transgénico sembrado en suelos de conservación.

Notimex

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viernes, 3 de agosto de 2007

Refuerzan oposición a transgénicos

Actores se suman a la campaña Sin maíz no hay país; ONG sembrarán el grano en el Zócalo.

por: Matilde Pérez

Preocupados por la insistente campaña de Monsanto y de algunos productores para que se inicien las siembras de maíz transgénico en el país, los actores Angélica Aragón, Cecilia Suárez, Juan Manuel Bernal y Miguel Rodarte se sumaron a la campaña Sin maíz no hay país, y advirtieron que sin una acción definitiva de los consumidores en apoyo a los campesinos que defienden el patrimonio milenario del país, es de esperarse que en pocos años "importemos comida enlatada de China".

Los integrantes de la comunidad artística mexicana participarán el próximo domingo en la siembra de 80 metros cuadrados de distintos maíces nativos en el Zócalo. Ese día Greenpeace, la Asamblea Nacional de Empresas Comercializadoras del Campo, el Grupo de Estudios Ambientales, la Alianza Nacional de Productores Agropecuarios y Pesqueros-Barzón, la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, Oxfam, la Alianza Nacional por la Autodeterminación de los Pueblos y el Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas repartirán cerca de 100 kilos de semilla de maíz entre quienes quieran sumarse para llenar las azoteas, calles y camellones de la ciudad de maíz, como una llamada de atención al gobierno para que no ponga en riesgo uno de los alimentos básicos del pueblo, factor de identidad cultural.

Angélica Aragón destacó la importancia de revalorar la actividad campesina, el esfuerzo físico y económico que realizan miles de agricultores para cultivar la tierra y obtener sus cosechas, las cuales finalmente son mal pagadas. Comentó que en una reciente visita a una comunidad del estado de México, supo que toda la familia participaba en la siembra del grano y para la cosecha contrataban algunos jornaleros, pero si vendían su producción apenas obtendrían 300 pesos de utilidad en un año.

La sinaloense dijo que su abuelo paterno se hubiera sorprendido de la industrialización del campo en esa entidad, en donde se cultivan hortalizas de exportación y orgánicos, pero el precio que debe pagarse por dichos productos es muy elevado. Sorprendida por los invernaderos y la tecnología utilizada en el campo de Sinaloa, Aragón hizo un llamado a los habitantes de las zonas urbanas para reconocer el trabajo campesino y tener en cuenta que los agricultores dependen del temporal y de la fertilidad de la tierra. "Esta campaña es necesaria y urgente, porque las harinas de maíz contienen únicamente 8 por ciento del calcio en comparación con el nixtamal, y es este espectro el que estamos perdiendo".

Al llamado de la actriz se sumó Juan Manuel Bernal, quien consideró que no defender el maíz, elemento cultural milenario mesoamericano, es un "acto un tanto irresponsable y de cobardía. La soberanía (alimentaria) no es negociable, pues son los valores los que nos hacen ser únicos; debemos tener fuerza y conciencia para no acabar con nuestra herencia cultural", asentó.

Cecilia Suárez recordó que las demandas más urgentes de la campaña son: sacar al maíz y al frijol del Tratado de Libre Comercio de América del Norte; emitir una moratoria a la siembra de maíz transgénico; derecho constitucional a la alimentación y ley de planeación para la soberanía alimentaria; luchar contra los monopolios del sector agroalimentario; control de precios de la canasta alimentaria y aumento salarial de emergencia, y promover que el maíz mexicano y las expresiones culturales que involucra se inscriban por la UNESCO en la lista del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

La campaña también incluye lograr recabar un millón de firmas que serán entregadas al Congreso de la Unión como un pronunciamiento social en defensa del maíz, la soberanía alimentaria y el derecho constitucional a la alimentación.

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